18 de marzo de 2009

Y EN ESTO LLEGÓ MAHANDRY


Releía, creo que por tercera vez, este sencillo texto: "No vale la pena preguntar a Caín cuál de los dos es el más justo Abel: te responderá que él. Y por desgracia el otro te responderá lo mismo. Y Abel, en el momento en que dice que él es Abel por oposición a Caín, es ya Caín. Sólo sabremos quién es quién según sea quién muere y quien sobrevive, como ocurre entre policías y ladrones. Abel sólo es Abel una vez muerto. Un poco tarde, ¿no? ¿Qué le importa al mundo un Abel muerto? Lo que le importa un Abel vivo: un comino. Además, si no hubiera sido por la mano, a un tiempo fraterna y fratricida, de Caín, el destinado a explicarnos quién y cómo era Abel, porque Abel, por sí sólo, siempre calla y , sobre todo, calla todo el bien que hace. Caín es el adicto a las relaciones públicas con la Historia y, por tanto es él quién crea la memoria histórica de la humanidad y su utopía meliorativa, que nada tiene que ver con su presente o su futuro como Caín. El Bien no es más que el ocio del Mal en vena de especulaciones filosóficas. Y Caín, deteniéndose cabreadísimo ante la llamada de Dios, levanta la cabeza, se encoge de hombros, muestra sus manos ensangrentadas con la sangre de su hermano y la responde, "Pero, Dios, no soy yo, c`est la vie!". Y ni siquiera Dios puede hacer nada, así como tampoco el hombre, no saben quién es Abel y quien es Caín, y se acabó". La verdad es que nada de todo esto me quedaba muy claro, pero no sé, tal vez no estaba poniendo la suficiente atención.


Y en esto y en estas llegó Mahandry, con no poco estruendo por cierto, se planta ante mí y con su semblante atribulado me dice que trae muy importantes revelaciones, que según él son la solución definitiva a esta sencilla crisis por la que parece que atravesamos. Me recomienda que me siente cómodamente y que le escuche con la mayor atención, le dejo continuar y comienza su perorata. La solución a los problemas coyunturales de la economía mundial está en la aplicación de dos simples pero contundentes medidas que consisten en la implantación generalizada, masiva y urgente de métodos de eutanasia preventiva y abortos retroactivos, sin plazo alguno estos segundos, medidas que me dice han de ser apoyadas por la eugenesia perpetua, así de simple.


Me mira serio y, antes de permitirme hablar, continua explicándome que ninguna de estas medidas debe plantear dilema ético o moral alguno, que como sé él es hombre de gran espiritualidad y que ha consultado el tema con sus contactos ultraterrenos, con el mismísimo presunto cura santo del Lupus Dei, máxima autoridad en la materia, y que no soló los ha bendecido sino que le anima a propagar su conocimiento.


Lo remiro y tras un breve silencio me increpa -¿Qué, no dices nada? Le contesto, sin ganas- Mahandry lo que propones es un desconeje. Y volviéndose hacia la puerta y con gesto enfadado me dice- No, como siempre no comprendes nada, es mucho más sencillo, la Guerra.

15 de marzo de 2009

RECORDATORIO


Durante las ultimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX los productores de vinos de Jerez, y su marco, entablaron una auténtica batalla por intentar reproducir, en las etiquetas y con la máxima fidelidad, los galardones que sus productos recibían en los certámenes internacionales, algo que provocó no pocos problemas a los excelentes litógrafos de la zona que supieron subsanarlos con indiscutible maestría.

Recuerdo como las cajas de vino que llegaban a casa de mis padres en mi niñez procedentes de la bodega de Domecq, que en sus tiempos fue una de las más importantes del mundo, recordaban impreso en su etiqueta un lema: "Esta casa tiene por norma no presentarse a ningún certamen o concurso".

Parece ser que a partir de ahora muchos profesionales deberán imprimir ese lema en sus tarjetas de visita.

9 de marzo de 2009

LA MEDALLA


No paran de preguntarme acerca de la polémica medalla y he de confesar que en un principio no lo tenia nada claro. Consulté bases, reglamentos, protocolos, instrucciones y atendiendo a todo ello y calibrando: longitud de las cuernas, longitud de las luchaderas, longitud de las puntas centrales, perímetro de las rosetas, perímetro de las cuernas, peso de las mismas, envergadura, numero de puntas, color, perlas y corona, no puedo sino considerar que el único ejemplar merecedor por méritos propios de la tan ansiada medalla de oro no puede ser otro que Baltasar, no el mago rey, no.

4 de febrero de 2009

FOGUEO QUE ACHICHARRA


Hay un principio, comúnmente aceptado, sobre la extensión del cuento en el que se nos indica que ésta deber ser tal que nos permita leerlos en una sentada, y en una sentada leí yo los nueve cuentos que Montero Glez nos regala y reune en "Besos de fogueo".

Contundentes, directos, muy fuertes. No siempre es sencillo fijar limites definidos a los cuentos, pero tampoco es imposible y Montero Glez bien lo demuestra. Y por encima de todo habilidoso y canallesco, como es en él habitual, nos lo explica en el prólogo diciéndonos que estos cuentos fueron eso, solo cuentos, antes de convertirse en novelas, y tendremos que creerle. Quizás por ello yo he disfrutado mas con los del principio, los de la época de la Restauración forman parte de la aún caliente para mi "Polvora negra".

Violentos, sucios, fatales, sexuales, ambiciosos, sarcásticos, en definitiva cercanos y reales, pero sobre todo prodigiosamente contados, que es lo que cuenta en los cuentos. Magistral e imprescindible, sobresaliente "El último Sacramento".

31 de enero de 2009

SABOR A PIEDRAS


Tres mulos, una mula, un burro fumador, los dos vástagos de la mula, una nieta de la misma y algún cura. No creo necesario decir que el único indultado a petición del público fue el asno fumador.

Un relato que narra la historia de un estanco y resulta tórrido e infumable. Mal me parece que ha comprendido Laurent Gaudé la esencia del alma campesina italiana de los hijos de las tierras a los pies del Gargamo, o que habiéndola entendido, y lo que es peor, solo resalta de ella en "El Sol de los Scorta" lo zafio, canalla y más común de la esclavitud a la tierra y al clan.

Me admira y me sorprende, o tal vez ni me admira ni sorprende solo me aburre y desilusiona, que una historia tan anodina haya podido ser galardonada con el premio Goncourt, las cosas de los premios.

30 de enero de 2009

EL JUEVES


No, no voy a referirme a la casi olvidada publicación satírica a la que hace alrededor de un año se encargaron de resucitar los medios supuestamente monárquicos con la inestimable ayuda de algún juez, no.

Ayer,después de mucho tiempo, volví a Sevilla. Entramos a ella de mañana por la Puerta Osario y dirigí nuestros pasos hacia la calle Feria, quería ver un mercado que me evoca recuerdos de la infancia y largas caminatas de la mano de mi padre, nada queda ya de aquello, es inútil, lo sé, remover el pasado.

Después de un entreacto mis pies pisan de nuevo esas estrechas calles que forman el paisaje del recuerdo. Pasé por Puñorostro, por San Julián, la Hiniesta, caminamos despacio por la calle san Luis, nos detuvimos a admirar la barroca fachada coronada por el Arcángel, se nos abrió delante la plaza del Pumarejo, llegamos a san Gil y de allí a las murallas, entramos un instante a ver a la Macarena, al salir, desde el arco, miramos desde lejos la mole impresionante del enorme hospital de Juan de Herrera y directos a Feria, donde como ya dije apenas queda nada. Bueno, nada como yo lo archivo en mi memoria, pues ahí estaba el mercado, más allá Omnium Sanctorum y al fondo, ya al final, vimos ante nosotros la verja de la puerta de san Juan de la Palma.

Y era allí precisamente donde quería llegar, a la adusta fachada de la Casa de los Artistas. No se sabe muy bien si la Casa de los Artistas era el comienzo o el final del mercado del Jueves, si de ella salían los tenderetes de compraventa o si el bullicio de la calle Feria terminaba expandiendo sus cachivaches a través el amplio apeadero de esa preciosa casa.

La sobria y aristocrática portada enmarcaba (hablo de mi niñez) una popular y populosa callecita interior repleta de pequeñas y modestas edificaciones que nacieron tan espontáneamente como los jaramagos y los gatos. Esa puerta se abre ahora al vacío, sin artistas ni artesanos, sin sus anticuarios, sin el estudio de Buiza el escultor, con su olor a madera, las virutas saltando de la gubia, con parejas de dolientes manos colgando por las paredes, con el bloque de barro sobre un torno y tapado con un paño húmedo que dejaba entrever los rizos de una barba o una melena, con el suelo inundado de colillas, con las voces profundas y los largos silencios...

Esa casa tenía lo que Sevilla le daba, era Sevilla, esa otra Sevilla que no está en los carteles, esa Sevilla oculta cantada por poetas, esa en la que el paisaje no escupe al paisanaje, esa que por humilde es la más orgullosa, esa que no se muestra, que juega al escondite. Pues bien se pasaban las puertas de esa Casa, se pisaban las lozas de Tarifa y los chinos brillantes del tapiz del suelo de su patio, se imaginaba uno aquella escalera antes de que el maltrato la humillara (ha desaparecido), y era un lugar abierto, nadie cortaba el paso, no había guardas jurados ni azafatas pidiéndote una entrada.

Fundada por Gonzalo Arias de Saavedra, de la casa de los condes de Castellar, sus escudos teñían los alfarjes casi reventados de las estancias señoriales, más señoriales si cabe en su lento deterioro. El escudo que preside el balcón sobre la entrada, la casi gótica portada de fines del siglo XIV, canta su barroquísimo estilo del XVIII cuando el marqués de Torrenueva la compró. Pero con el paso de los años subsistió, como otras muchas casas palaciegas, adaptada a patio de vecindad, antojo de artesanos y artistas que tuvieron allí sus estudios. Sus últimos propietarios particulares fueron los Sanchez-Dalp de los que también tuve algunas noticias durante mi infancia a través de una tia-abuela mia que ejerció de autentica abuela durante mi niñez y la de mis hermanos.

Dejamos aquellas calles a nuestra espalda y salimos despacio hacia la Encarnación, sobre el solar que ocupó el famoso mercado (otro mercado, el trueque de la vida) comienza a levantarse una monstruosa y desacorde estructura, desacorde hasta con el cercano e infame Colegio de Arquitectos de Sevilla, numerosos carteles se encargan de definir aquello como "El Sueño De Sevilla", yo, quizás ayer especialmente melancólico, no pude más que tomar la mano de mi compañera y acompañante y decir: ¡Que pesadilla!

24 de enero de 2009

LA CLARIDAD



Al bajar de tu azotea me he sentio deslumbrao,


sólo, a oscuras en un cuarto, tú luz a mí me ha cegao,


ahora lo veo to más claro, siendo to más complicao.