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5 de mayo de 2009

EMPRENDEDORES


No sé si recodáis que hace un par de semanas prometí hablaros de algo que el bueno de Mahandry había dejado sobre mi mesa junto con el sobre que guarda los abonos de los toros de este año, que como sabéis es siempre él el encargado de recogerlos, no fue díscolo y no se dedicó a su tendencia enredante, ya sea interrogando inoportunamente a apoderados de primerísimas figuras del escalafón taurino ya peleándose con la indeseable turbamulta de la reventa que por estas fechas toma los alrededores de las taquillas de la plaza, por una vez cumplió con su encargo sin provocar desagradables sorpresas, se lo agradezco.

Y lo que había junto a aquel sobre, que celosamente guardo, eran dos voluminosas carpetas repletas de papeles, dosieres me ha aclarado el intrépido Sabanduky, en las que según él se contienen unos extractos o resúmenes de sus dos más inmediatos proyectos acompañados de algunos de los tramites y permisos para que estos puedan ser llevados a cabo y de numerosas solicitudes de subvención que hagan posible su financiación. Y estas dos emprendedoras iniciativas no son otras que la organización de cursillos de educación vial dirigidos a los peatones para reducir en lo posible las molestias que estos provocan, en su insensata e irresponsable manera de deambular por las aceras, a los sacrificados ciclistas urbanos (me comenta que para ello tiene ya cedidos de forma gratuita algunos locales, en horario de madrugada, en alguna que otra escuela taller y sede sindical), me hace incapié en que en la admisión a estos cursos serán primadas las solicitudes de los mayores de 70 años y de los discapacitados en general al ver en ellos un claro factor de riesgo para la seguridad de los ciclistas, bien.

De otra parte me informa, triste, que para la segunda de sus propuestas no ha contado con el mismo índice de receptividad, esta va dirigida a la selección de una reserva entre escogidísimos vinagres de las mejores bodegas de la zona para su posterior comercialización, no ha decidido aún si en pequeños frasquitos de cristal o en sobres de plástico monodosis como los utilizados para la mostaza en las hamburgeserias, para su uso en exclusiva como condimento en el famosísimo aliño de pollas, las archiconocidas pollas en vinagre. En fin.

Y antes de dejarme, perplejo por supuesto, me comenta que espera contar con el mismo apoyo, cuando menos, que un tal Nacho y su alicatado columbario. Esto último escapa a mi entendimiento. Suerte, picha.

18 de abril de 2009

FERIA TAURINA DE JEREZ


Ya os contaré lo que dejó Mahandry sobre mi mesa al lado de el sobre con las entradas, sorprendente y portentoso. Sus cosas.

31 de octubre de 2008

QUOSQUE TANDEM


Devoraba con fruición unas paciencias, unos sencillos, exquisitos y pequeños manjares de la repostería castellana, que a mis manos han llegado como anticipo de tosantos, cuando en el fondo del paquete desde Almazan enviado me encontré con una minúscula cartulina primorosamente doblada. Preferí terminar mi agradable degustación de dulces recuerdos antes de proceder a despejar el contenido de aquel mensaje que para mi desazón transformaba a las redondas y sublimes paciencias en una especie de vulgares galletas chinas. Pero con el dulce sabor de la canela aún en el paladar procedí a desdoblar el misterioso papelito, y esto fue lo que en él encontré escrito:


"Y he aquí que un gran viento hirió las cuatro esquinas de la casa, y cayó sobre los mozos, y murieron; y solamente escapé yo para traerte las nuevas."


JOB, I, 19




*Muchisimo me temo que tras de todo esto se encuentren los prestos dedos de un enrredante que hacía mucho tiempo no daba señales de vida, tiemblo y no precisamente a causa de estos primeros fríos de finales de octubre, en fin paciencia.

1 de octubre de 2008

GANDINGA


El atribulado Mahandry me envía esta bella e inquietante postal desde tierras malagueñas donde dice estar pasando unos agradables días de descanso (tendríamos que preguntarles a los infortunados malagueños que con el se topen si coinciden en su apreciación) y me comenta que acordándose de mi durante la contemplación de este tétrico lienzo le vinieron a la mente unas alegres coplillas, que anota en uno de los margenes, a las que yo en principio no encuentro relación alguna con la ilustración, pero que él con unos sencillos comentarios en forma de posdata termina por enredar al limite, como siempre.

Las coplillas son estas:


La vaca es un animal

todo cubierto de pelo,

con cuatro patas tan largas

que le llegan hasta el suelo.


Y la aclaratoria posdata esta otra: "He de decirte, distante y silencioso amigo, que por estas tierras en las que al igual que en las tuyas hace muy poco que terminaron las labores de la vendimia, me he enterado de que aquí los lugareños llaman gandinga a las uvas pasas de inferior calidad, acepción del termino que yo desconocía, pero que me recordó a otra que vosotros y los sevillanos utilizáis para la misma palabra al aplicarla al despojo de las reses." En su linea habitual, en fin...que si me hubiese quedado sin saber todo esto; tal vez ni sabría lo que ignoro.
*La postal reproduce el reconocido cuadro de Enrique Simonet Lombardo "Y tenía corazón" 1890.

17 de septiembre de 2008

YERBAS


En el inmenso hall de un monstruoso aeropuerto recogimos, por verlo desvalido, a un pedante y pesado psicólogo argentino, le dimos mate, la mejor mezcla que todavía quedaba de yerbas uruguayas y un termo precintado con agua bonaerense muy caliente, se recobró en sus fuerzas y retomó el discurso del enredo. A alguien me recordaba y al cabo de un instante por la megafonía llamaban a Mahandry Sabanduky. Y pensé que era un sueño, y le arrebaté al barbudo el termo y la bolsa del mate, y sorbiendo la caña apareció despacio el por los altavoces reclamado, y no supe cual de aquellos seres me producía más ternura, si el psicólogo, el argentino, Sabanduky o Mahandry.

Y al final daba igual, animalitos. Y vimos el espejo del fondo de aquel termo y las briznas de hierba al fondo del saquito.

19 de julio de 2008

SANLUQUEJECES MAHANDRINESCAS


Entre los muchísimos mitos provenientes de la floreada capullez; (no florida, por no provenir esta capullez de Miguel Flores) uno de los que más éxito alcanzó por cercanos predios fue el de un tipo de Jerez muy endeble al que los sanluqujos llaman manzanilla, no la margarita que puede servir para aliviar el dolor de cabeza, la camomila, no la fruta de ciertos olivos de textura apropiadísima para el encurtido o aliño (aunque haya otro tipo de aliño, que unido al roteño arranque sentaría muy bien a la fauna de la tierra sometida a los caprichos de la amiga de la descomunal duquesa), no los vinuchos (siempre muy celebrados en Sevilla) de un pequeñísimo pueblo de Huelva,, no, la sencilla capullez de querer diferenciar por un defecto (uno más de muchos otros) basado en la ignorancia enológica, la mayor acidez en un caldo ya de por si ácido, y por esa razón pretender que la denominación de origen prime sus caprichos.

No sé si habrá sido efecto del levante, de la basura que baja por el río que a las puertas de esas bodegas pasa, o la lectura del cachondo de Guillermito (que por ninguna parte cita a la manzanilla ni para quitarle las legañas a los niños pequeños), o que habrá sido, pero al leer el comentario del mamahostias de Mahandry en la Voz, he recordado el asqueroso olor y el no menos desagradable sabor de la molienda de la uva de esas tierras, y en una olvidada carpeta de retratos he visto a este extraño Falstaff pintado con acierto hace ya años por el bueno de Rafaelito Cabrera, y al mirarlo he recordado de nuevo el comienzo de la escena primera del segundo de los actos de "Merry wives of Windor", en el que nos dicen:


-Gustáis del Jerez seco y yo también. ¿Quisierais mayores causas de simpatía?




* A los que por aburrimiento les pueda interesar leer el comentario del listero (por lo de controlador de viñas) Mahandry, pueden pinchar aquí:


12 de junio de 2008

LAS MOSCAS


En la anterior entrada cometí un error, confundí a un Kiko con un Tito, amablemente un amigo de Virginia me advirtió de ello y yo rápidamente al releerlo lo percibí y no tardé en corregirlo, pero en ese comentario se hacía también referencia a las moscas, tan molestas e inoportunas cuando no se está sentado en un tendido con un puro en una mano y un pequeño y oscuro abanico en la otra. hace tiempo apareció el molesto zumbido del vuelo de uno de estos bichos en un escrito que no por casualidad se refería a Borges y Tito Monterroso, otro Tito y otras moscas, las extrañas coincidencias.

Me son especialmente molestas, tanto que pueden llegar a alterar mi carácter, pero comprendo, y así nos lo indica la sabiduría popular, que no se debe intentar acabar con ellas a cañonazos, bueno ni a cañonazos ni con DDT pues al fin ellas sobreviven y nos cargamos a los simpáticos camaleones, a las no menos encantadoras lagartijas y algún que otro pajarillo, y digo pajarillo porque ningún estudio, y las que me incordian aquí enfrente dan prueba de ello, ha demostrado que ese producto, el DDT sea en nada nocivo a las asquerosas gaviotas.

Monterroso cuenta que tuvo la idea de reunir una antología universal de la mosca pero que pronto se dio cuenta de que era una empresa prácticamente infinita. La mosca invade todas las literaturas y, claro, allá donde se pone el ojo se la encuentra.

"Oh, Melville, tenías que recorrer los mares para instalar al fin esa gran ballena blanca sobre tu escritorio de Pittsfield, Massachusetts, sin darte cuenta de que el Mal revoloteaba desde mucho antes alrededor de tu helado de fresa en las calurosas tardes de tu niñez y, pasados los años, sobre ti mismo en el crepúsculo te arrancabas uno que otro pelo de la barba dorada leyendo a Cervantes y puliendo tu estilo; y no necesariamente en aquella enormidad informe de huesos y esperma incapaz de hacer mal alguno sino a quien interrumpiera su siesta, como el loco Ahab. ¿Y Poe y su cuervo? Ridículo. Tú mira la mosca. Observa. Piensa."

Luciano en su elogio de la mosca nos dice que tanta es la fuerza que tienen al picar, que rasga no solamente la piel del hombre sino aun la del caballo y la del buey; y aun al elefante le causa dolor cuando se le introduce en las arrugas, y con su trompita, según la posibilidad de su tamaño, lo hiere. En cuanto a unirse unas con otras tienen las moscas muy gran libertad, y el macho no deja inmediatamente a la hembra como el gallo, sino que se le une por largo tiempo y la hembra lo soporta y aun lo carga en su vuelo y se va juntamente con el macho sin que esto les perturbe.




Al escribir estas lineas he recordado a Mahandry al que le hubiese hecho reír la referencia a Melville y a su capitán Ahab de Monterroso y, no menos, la comparación de Luciano de las trompas de la mosca y el elefante, pero no le veo desde las persecuciones por el jardín, no da señas de vida, raro, tanto como que en el mismo día falten algunos papeles de mi mesa y de mi mochila el calzado que utilizo para ir a la piscina, extraño, y esta mosca cojonera que no para ¡ZUUUMMMM!

8 de junio de 2008

PISTAS

Llevaba un largo rato persiguiéndole, ahora pienso que jugaba conmigo, en algunos momentos parecía distraerse y me dejaba que me acercase mucho a él, pero de pronto desaparecía, hubo un instante en el que creí haberle asido por uno de los pliegues de su ancha túnica, o chilaba, no sé muy bien como denominar a las extrañas prendas con las que se viste, pero todo fue pura ilusión, la luz era muy tenue y ya no conseguí volver a verlo. Irritado por caer en las redes de sus ridículos juegos encendí un cigarrillo y la débil luz del mechero me permitió ver un par de papelitos cuidadosamente doblados, sin duda no los había perdido, los arrojó adrede para que yo los encontrase, continúan sus enredos.
Ya en casa y a la luz de la lampara me dispuse tranquilo a leer sus mensajes y con mucho cuidado abrí muy lentamente la primera de las plegadas cuartillas, con esto me encontré: No vas del todo descaminado al apuntar hacia esa zona del mediterráneo pero temo que sin mi ayuda no llegues nunca a tu destino, la frase que ayer leíste es de un olvidado sabio llamado Semónides de Amorgos, de muy recomendable lectura, te he entresacado algún otro fragmento de su obra, espero lo disfrutes y sepas entenderlo:"A otra moldearon con tierra los olímpicos y se la dieron al hombre como embotada; nada malo ni bueno sabe la mujer de tal tipo; la única labor que sabe hacer es enredar y si los dioses mandan un duro invierno tirita de frió antes de acercar su banqueta al fuego. Otra procede del mar y se puede comportar de dos maneras: se ríe y está contenta un día y la elogiaría el huésped que está en su casa, pero al otro día no es sufrible mirarla ni acercarse a ella, sino que anda enloquecida, inabordable y resulta áspera con todos y desagradable tanto con sus enemigos como con sus amigos. Como el mar muchas veces sereno se queda calmo y propicio, gran alegría para los marinos, pero muchas veces enloquece por olas de sordo golpear arrebatado, por su carácter agitado también el mar tiene naturaleza cambiante, femenina". Sé bien que tu no estás acompañado por una de las criaturas aquí descritas y que la inmensa fortuna te ha deparado una mujer amable y paciente, en nada parecida al voluble y cambiante carácter de las masas de agua surcadas por el vuelo de gaviotas.
Al terminar de leer el papelito mi confusión no era en nada menor que cuando enfadado corría tras de una figura en el jardín, llegué a pensar que la broma podía estar gastándomela mi mujer, y enfadado como estaba hubo un momento en el que casi rompo el otro de los mensajes, para así acabar con este absurdo juego, pero mi curiosidad pudo más que la rabia y terminé leyéndolo y esto es lo que decía: Ya que llevas unos días hablando de toros mira que ajustada definición he encontrado: "La bovinidad periodística diaria, que no se muestra demasiado mientras se trata de los acontecimientos periodísticos de cada día, saca todos sus largos y robustos cuernos cuando algo extraordinario sucede en el mundo". Entonces tuve muy claro que se trataba sin duda de Mahandry y mientras quemaba en una chofeta las pruebas de sus bromas me avergoncé de que por mi cabeza hubiese pasado la estúpida idea de buscar a otros responsables mientras la amable voz de mi mujer me pedía que fuese a la mesa, que ya estaba la cena preparada y al levantarme y apagar la luz yo mismo me repetía: verás cuando te coja.

7 de junio de 2008

LA QUE PUEDE LIAR UN TORO


Desde siempre me ha ocurrido, me pierdo en la búsqueda de explicaciones que seguramente no existen pero que me parece podrían darle cierto sentido a todo este sinsentido, no puedo evitarlo, los laberintos (y los berenjenales) atraen poderosamente mi atención.

Y así paseaba sin un rumbo y distraido esperando quizás una tapia o un seto que me obligase a volver cuando encontré bajo una de las piedras un pequeño papel muy bien doblado, curioso que soy lo desplegué y esto es lo que decía: "La base de su ciega persecución del infortunio se halla en la esperanza sin freno de una vida sin fin". Mis primeros pensamientos me conducían a sospechar, como no, que aquello no podía ser casual, quise intuir tras el fortuito encuentro la participación de las inquietas manos de Mahandry muy hábiles, he de confesar, para el paciente arte de la papiroflexia. Quería indagar de donde había podido surgir la fracesita y sin saber porqué mi mente me llevó a Heracles y sus trabajos.

El séptimo trabajo de Heracles consistió en capturar a un toro salvaje que expulsaba fuego por sus narices y causaba estragos en Creta, el toro que Poseidón hizo salir del mar cuando Minos le prometió un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños y el dios, enfurecido, hizo que la reina Persifae se enamorara del animal y concibiera de él un hijo, el minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro.

Así pues Heracles se presentó a Minos que le autorizó para capturar al toro si podía. Heracles consiguió subir a lomos del animal y lo condujo, a través del mar Egeo hasta Micenas. Euristeo, al ver al hermoso animal lo quiso ofrecer a Hera, pero la diosa lo rechazó al comprobar la ferocidad del toro por lo que Euristeo lo dejó libre.

El toro causó estragos allá por donde pasó. Atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto, hasta que finalmente Teseo consiguió matarlo en la llanura de Maratón.

Y por aquí ando yo persiguiendo al travieso Sabanduky por todo este laberinto, confuso y buscando un destino a mis afanes e inquietudes, a aquello que me parece incierto y no es más que un deseo o un temor, buscando héroes que se sometan, a veces hasta la locura, a los códigos de la tauromaquia, y así combatan, como anteayer demostraron, tranquilos, resignados a matar y a morir, algo que muy bien pudiera pasarle a Mahandry si lo pillo (ser toreado, yo no mato ni a una mosca).

24 de mayo de 2008

FUNES-TO

Hoy, sincero y amable, diferente, Mahandry me ha llamado, y tengo que deciros que esta vez su consejo es además de sabio muy sensato, sus francas y sencillas palabras fueron estas:
-Intenta, hermano, en lo que puedas, olvidarte de Funes.


* Y me añadió una nota aclaratoria: De Ireneo, no de Louis.

22 de mayo de 2008

ESPERADAS REACCIONES

Podría justificarme achacando mi iracundo estado a las incomodas molestias de la espalda, pero eso no está bien, ni mis públicas quejas ni la irascible reacción hacia el bueno y paciente Mahandry, he recibido mensaje suyo en el que sin expresarlo abiertamente, entre nuevas preguntas y algunas reflexiones impregnadas de un poso melancólico, se le ve más que triste dolido.
Comienza con agradecimientos fríos y formales por descifrarle y despejarle sueños y dudas, me informa en tono taciturno y mohíno que nunca más volverá a equivocar los nombres ni las obras de dos ya amigos suyos (así me los define) como ahora son Herman Melville y Edgar Neville, del de Nueva York me dice que aun disfrutando mucho con su prosa (y aprovecha para hacer unas malévolas comparaciones entre mis dolencias y las que sufría el capitán Ahab, no cambia) le produce más placer la lectura de Nathaniel Hawthorne (sutil que se nos vuelve Sabanduky) y del madrileño cuenta que ha conseguido, no sé por que extraños cambalaches, toda su filmografía remasterizada, ¿?, pero que sólo ha tenido tiempo de visualizar (sic) La Torre de los Siete Jorobados en la que ciertamente encuentra similitudes escenográficas con su memorable sueño.
El halo de amargura va perdiéndose lentamente conforme entremezcla en el escrito pormenorizados relatos de nuevas trapisondas en las que no se explica como ha podido verse involucrado, y hacia el final, parece que ya bastante repuesto, me pide con indisimulada alegría haga todo lo posible por ofrecerle el máximo de información de la que yo pueda disponer sobre ese tal Villalón, ese según él pobre poeta que alguna vez quiso ser ganadero, o viceversa, no le quedó muy claro.
Prometo desde aquí solemnemente hacer lo que pueda por aumentar sus dudas, al fin y al cabo nos lo merecemos.

21 de mayo de 2008

IN COLUMNA FORTIS STABO


Fue el domingo al volver de la vieja alameda, con la prensa y los libros bajo el brazo, ya casi aquí, muy cerca de la casa, en Tornería sentí rozar el torno, saludando a Rosi y a Maruja junto a la puerta de la heladería, los besos, los cumplidos, la referencia al tiempo (esta vez de verdad si es primavera, cambiante, fría y lluviosa y calurosa) y de una forma ingenua, como sin darme cuenta, me referí a mí espalda, sin llegar a la queja alerté a los demás de mí molestia.

La tarde como tantas me pasaba entre los suplementos de los periódicos y en la columna el tenue picotazo, una gota monótona golpeando, un pinchar sordo, aparté de mi la prensa, busqué abrigo en las páginas del ciego, lo hojeé sin un camino cierto, saltando de una senda a una vereda, de vez en cuando entre la maleza, en semisombras, vi pasar al tigre y puede que siguiéndole acabé en su poesía, las tardes, los espejos, los ciclos, el río...Sabéis que no es la parte que más gozo de su obra, pero fluyó el recuerdo, de algún sitio, de alguna circunstancia, emanaron los versos concordantes, articulados por el otro poeta que quizás casualmente o tal vez por azar hace poco pasó por el jardín dejándome esta analgésica receta:


Y tú, rosario de huesos, columna vertebral,

que no desgranará ninguna mano,

aleja de nosotros esa hora enemiga,

roguemos por el río que nos siega la vida

y hacia nuestras pupilas inquieto se apresura.


J.S.



* Nota aclaratoria para el inquieto, confuso y a lo mejor por eso actualmente nervioso Mahandry Sabanduky: Las iniciales J.S. al pie de los versos no corresponden a Jaime Salinas, no, sino al montevideano Julio Supervielle, si el mismo que hace días estuvo con nosotros entre los pastizales con las vacas. Y sobre el encabezamiento de la entrada no empieces a enredar con el monumento funerario a Granero, la sevillana calle mármoles, algún bar de ese nombre en tiempos frecuentado, no, Mahandry,no, acuérdate de la capilla del colegio que tan raras veces visitabas. No, Mahandry, no, las columnas de la fotografía no son las que se llevaron del templo de la calle mármoles a la Alameda, ni esa era la alameda a la que yo me refería, estas están cerca de Soria, animal, no ves el páramo y la luz de ese cielo. ¡Qué cruz!

19 de mayo de 2008

VAQUITAS


Días atrás comencé una serie de pots relacionados con las imposibles casualidades, algo poco casual, venían ellas provocadas por un principio, incardinadas a una personal secuencia, encadenadas, enlazadas, enraizadas en pretéritos errores.

Y esta de hoy va a tomar otra de las sendas de una cualquiera de las bifurcaciones de los caminos del jardín, que entrelazándose conducen más lento o menos rápido a la zona de los establos y a los cercanos pastizales. Causas, efectos, misivas que han llegado procedentes de Virginia interesándose en la materia pecuaria, en todo lo relativo a la salud, el carácter y el comportamiento de la cría bóvida, la influencia de la alimentación en la suavidad de su pelaje y alguna otra cuestión de orden menor como la posible rentabilidad de la explotación, por procedimientos exclusivamente ecológicos, eso si, de un híbrido de la variante charolesa de tales criaturas con el cangrejo violín, si del que se arrancan las exquisitas bocas de la Isla. Aquí le dejo un resumen o extracto de esas prosas encontradas al sabio virginiano por si pudiesen serle de alguna ayuda.



"Cuando, acompañados por el poeta Jules Supervielle, entramos en la casa del pintor Marc Chagall, vimos que era una vaca quien nos había abierto la puerta. Ya dentro, vacas por todas partes: sobre los armarios, sobre las mesas, sobre las sillas, sobre los libros...

-Pero su estudio , Chagall, es más bien un establo.

Y pienso que él se cree más pastor que pintor. Pero no, hay que desengañarle. Hay que decírselo muy claro: él es tambien una vaca. Una de esas vacas que el bueno y grande Fernando Villalón hubiera adquirido a cambio de una isla, un olivar o un pico de montaña: con los ojos verdes, luminosos, capaz de dar a luz toda una raza de toros andaluces con pupilas de estrella

-Hay que amar a las vacas-nos dice Chagall alargando el hocico, sin duda porque su madre abrevaba en el Don, y su abuela, por parte de la misma, había sido una hermosa cornúpeta, robada por los rusos a unos mercaderes kirguises-. Hay que quererlas mucho. Para mí, el universo entero está poblado de ellas.

Efectivamente, en aquel mismo instante una preciosa vaca de ojos verdes se bajaba de un Ford y llagaba a nosotros atravesando el jardín. "Muuu", dije yo, dándole la mano. Ella mugió también. Y todos los demás hicieron lo mismo con tristeza.

-Vacas, vacas, nada más que vacas.-Sí, es verdad.

-Vacas.

-Adiós.

Ya por los bulevares, solo, mientras caminaba extrañado de que siendo una vaca me dejasen andar por las aceras, iba pensando que me había olvidado decirle a Superville que las vacas de Chagall, llenas de humanidad y sabiduría, por saber del cielo, de la luna y las estrellas, porque han descendido por las vertientes luminosas u oscuras, verdes o secas de nuestra alma, porque no ignoran lo que tiembla en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste (sobre todo en cierto Oeste cinematográfico), porque nos hablan en el sueño con una tristeza cabeceante de barca abandonada, y serian capaces de dejarse decapitar ante el crepúsculo, merecen todos nuestros respetos".



RAM





Creo muy necesario hacer hoy una nota aclaratoria destinada a evitar las confusiones a las que tan proclive es el bueno de Mahandry, sé de su veneración a las vacas, por su origen y tradición él no sólo ama a las vacas sino que las venera, para él las vacas son sagradas, y por lo mismo me veo en la obligación de dejarle claro que RAM no es una de esas por él detestadas empresas dedicadas a la innoble explotación de los productos de origen vacuno.

13 de mayo de 2008

BREVE

Durante algún tiempo el suegro de Letizia fue apodado el breve. Tras las reformas por él impulsadas para apartarse del ejercicio de responsabilidades de gobierno no fueron pocos los que lo definieron como un Rey para republicanos. Pero observándole, en sus actitudes y comportamientos de los últimos tiempos, parece que no, que ha dado un paso mas allá, que está inmerso en una nueva reforma que haga posible una vida mas privada, mas intima, mas alejada, para su hijo y su nuera.
No sería nada extraño que el bueno de Majandry, en alguna de sus pequeñas confusiones, interpretase esta entrada como comentario a ciertos documentos papales, él es así.

10 de mayo de 2008

¡HUY!

Me disponía a abrir la portezuela del buzón cuando escuché el saludo, a media voz, a mis espaldas:
-Hola Pedro.
Me volví y al verle, mientras él recogía sus folletos y revistas de oculta y oscura medicina de su compartimento postal, le respondí:
-Hola Paco.
Como en él es habitual, en su compuesto y estudiado gesto de despiste, apartó de mi la mirada. Nada había de extraño hasta ese momento, tomó la dirección del primero de los patios e introdujo su llave en la cerradura de la puerta de su consulta, en la que ejerce la nigromancia oficial.
Subiendo las escaleras con las cartas en mis manos vi que uno de los sobres llevaba mi nombre escrito en caligrafía no desconocida. Al llegar a esta mesa tomé la plegadera y abrí el sobre, contenía un tarjetón de cartulina verjurado en suave y discretísimo tono ocre (siempre tuvo un gusto exquisito a la hora de elegir el papel) con las iniciales M.S. troqueladas en el ángulo superior izquierdo.
Tras un breve primer párrafo en el que me daba cuenta de la administración de intereses que nos son comunes y que aquí no vienen a cuento, la parte interesante, sugestiva o como a bien tengamos llamarle. El díscolo mahandry ya tenia constancia de la transcripción de su peculiar aventura onírica expuesta en la anterior entrada, aunque me explica que más que una mera transcripción de su experiencia ve en mi escrito una interpretación aclaradora y tranquilizante, ¿? , que le ha servido para tomar a su cargo el estudio semiológico, e incluso semiótico, del escrito, que aunque, en su opinión, con varios lugares comunes, expresados eso sí, en la jerga más preciosista, no duda en afirmar que constituyen los símbolos de algo que aún no tiene bien dilucidado, pero que, desde luego, seria un disparate no tomarlos al pie de la letra y creerlos como verdaderos. Hasta aquí en su más pura linea mahandrinesca, pero continua con algunas preguntas de las que él se empeña en calificar como simples y sencillas, y para las cuales dice, mis respuestas pueden serle de muchísima ayuda.
Tras alguna digresión colateral en la que manifiesta su desacuerdo, no sé bien con quien, en la posible influencia del expresionismo cinematográfico alemán en la obra del autor estadounidense, se enreda en interrelaciones, para él muy claras, de las que pone como ejemplo el tema de la pesca en parte de la obra de E. Hemingway y la para mi desconocida hasta ahora amistad de Ordoñez con Wells (H.G. y no Orson aclara de forma gentil).
Pues bien, tras todo el maremagnun, gazpacho, potaje, batiburrillo o empanada, por fin la esperada pregunta: - ¿Podrían constituir sus remotos orígenes orientales, indio-pakistaníes un impedimento en sus intentos de que le sea concedida la utilización del titulo de conde de Berlanga de Duero, que él considera vacante, y para lo que ya ha impulsado los tramites ante el Ministerio de Justicia, acompañándola de las pruebas de su petición de amparo, mediación y protección al mismísimo presunto cura santo de Barbastro?
De nuevo, y pese a ser las horas centrales de la mañana, la cefalea, la confusión, la fatiga, mi ingenuo deseo de encontrarle un sentido a todo esto. Me levanto y me acerco a uno de los muebles de libros en el que se encuentran los tratados de botánica, de forma distraida, algo me conduce al tomo C, me detengo en el centeno, y nuevamente la c, el cornezuelo, en ese momento recuerdo el reciente fallecimiento, ya nonagenario, de Albert Hoffman, y si su descubrimiento no influiría en la inquietante actitud del ahora aspirante a mercedes nobiliarias.
Dejo el libro encima de la mesa y veo que sobre la butaca de orejas se han ido acumulando periódicos y revistas, los recojo y me dispongo a llevarlos al más próximo de los contenedores de papel, lo tengo aquí al lado, justo en la puerta trasera del colegio de San José. Al bajar las escaleras cargado con las pesadas bolsas repletas de periódicos observo que en la banqueta de la galería del patio, junto a la puerta de la consulta del psiquiatra, absorto en la lectura de un libro que sostiene en sus manos, está él, cruzo rápido y en silencio, ha habido suerte, no me ha visto.


Instantes hubo en los que sentí debilidad y a punto estuve de revelarle a Mahandry las identidades de la dualidad que tan extraños sueños le provocan, pero no, tuve entereza, recordé las altísimas instancias que por él interceden, además sé que disfrutará de la conversación con el andoba cuando cruce esa puerta.

7 de mayo de 2008

LABERINTOS

Cuantas cosas nos ocurren que nos parecen extrañas y lo mas sorprendente es que no las admitamos, que les busquemos sentido, que creamos que tienen una explicación, que inventemos esa explicación, que nos esforcemos en creerla, que actuemos apoyandonos en esas creencias que no consiguen engañarnos, que sabemos falsas y que nos asombremos de que continúen ocurriendonos cosas cada vez más extrañas.


Supongo que a estas alturas casi todos sospecharían quien estaba al otro lado del teléfono que tan insistentemente sonaba mientras yo regaba la recién florecida violeta, si era él, su voz se mostraba preocupada, intenté calmarle como pude pero comprendí que lo mejor era dejarle hablar, que se desahogase. Comenzó contándome algo acerca de un extraño y muy confuso sueño en el que él y una bellísima y muy joven mujer, eso si con aspecto de ballena (se extendió en las explicaciones del aspecto ballenaceo con irritante reiteración), escapaban de un baile en un elegante y céntrico piso del barrio de Salamanca y eran perseguidos por dos ancianos, bastante más interesados en la guapa ballena que en él, también insistió reiterativamente en esto, no les fue fácil escapar de sus perseguidores que pese a su avanzada edad se mostraban muy ágiles y veloces. En su huida se adentraron por las calles del viejo Madrid, me contó que consiguieron zafarse de sus perseguidores introduciéndose en un tétrico y laberíntico edificio repleto de singulares moradores, a uno de los cuales al parecer le escucharon hablando a solas bajo un farol rodeado de lagartijas identificarlo, al edificio o lo que aquello fuese, como La Torre de los Siete Jorobados. No terminó hay la cosa, no, él y su bello mamífero marino parece que encontraron un apacible y discreto lugar donde solazarse y después de un episodio que o yo no conseguí entender o él no expreso con la debida claridad, tras dormitar un tiempo no definido y después de fumarse unos cigarros, o mientras se los fumaban, ya casi nada me iba quedando claro, el y su amiga comenzaron una discusión en la que no se ponían de acuerdo, Mahandry defendía que él todo aquello lo había visto en una película y ella por su parte le decia que no, que recordaba con claridad haberlo leído en un libro. En lo que parecían estar finalmente conformes los dos era en el nombre de la protagonista, una tal Moby, tampoco parecían tener duda alguna en que el director de la película o el autor del libro era un tal Edgar Melville.
Yo al llegar a este punto además de confuso y nervioso empezaba a estar bastante irritado y en ese momento y con un tono bastante más calmado y sereno que al principio de su perorata el bueno de Mahandry me aclaró que nada de todo lo expuesto hasta ese momento tenia mayor importancia, que lo que en realidad reclamaba de mi era la respuesta a una según él sencilla pregunta, bueno dos aclaró en un ataque de sinceridad. Y por fin planteo la doble pregunta que no erara otra que esta: ¿Perico como se puede comprender a las mujeres, y la parte más importante, cómo puedo comprenderme a mi mismo?
Mire a la lagartija en la pared de enfrente, apagué mi cigarro en la maceta de la violeta, vi cruzar volando al cernícalo, escuche a las gaviotas y antes de colgarle le dije: Vale Mahandry, picha, te has lucido.

29 de abril de 2008

IMPERTINENCIAS

El Bueno de Mahandry al verse sin encargos, por su mala cabeza y no poca osadía, aburrido y dolido pero siempre en acción, no tuvo mejor forma de utilizar su tiempo que subir la gradilla hasta el último estante donde son retirados de la circulación los papeles y libros que no deseo leer, y de forma inocente dejó un tomo en mi mesa con una nota dentro, en un lugar preciso de suave indicación.
Y yo le sigo el juego, abro el libro y lo miro y sin hacer esfuerzo sé el párrafo al que quiere dirija mi atención, no es torpe y no es gratuito, comienza su ventaja:

"Estos momentos se producían cada vez con menos frecuencia y en general parecía que las cosas habían comenzado a cambiar. Ya no deseaba estar muerto. Al mismo tiempo, no se puede decir que se alegrara de estar vivo. Pero por lo menos no le molestaba. Estaba vivo, y la persistencia de este hecho había empezado poco a poco a fascinarle, como si hubiera conseguido sobrevivirse, como si en cierto modo estuviera viviendo una vida póstuma."

Simpático el imbécil, pero no era eso sólo, en la nota al abrirla dejó clara constancia de ser muy mal cartero, no entrega las misivas y avisa de respuestas a su forma y manera:

http://blogs.publico.es/rafaelreig/tag/sueldos/

Y un ciego que nos mira se sonrie.

19 de abril de 2008

DE LOS PELIGROS DE OTORGAR PODERES

Desde el amanecer algo en el ambiente me pronosticaba que el día no se presentaba muy agradable, todavía estaba la ventana abierta cuando sobre la cercana, y desde hace tiempo inmóvil grúa, comenzaron a posarse las gaviotas, quería concentrarme, intentaba pensar, pero todo en aquel momento impulsaba al desanimo, a la abulia, a la indolencia, a que una vez más venciese la desidia.

No sé si pudo ser el fuerte desayuno, los ánimos de cambio, el viento que arreciaba y amenazaba lluvia, el mirar hacia afuera y bajo la luz gris, mirando sin complejos ya no ver pajarracos, lo que me dio el impulso, la fuerza, la entereza...

Recompuesto y con ganas retorné al escritorio y de nuevo y despacio me propuse el trabajo, pero algo en movimiento, reclamando atención me quitaba la mía, me desasosegaba, me alejaba del centro, del punto de intención. Solícito rondaba, se acercaba y callaba, pedía algún cariño que yo no supe dar.

Un hueco entre las nubes, un trasvase de luz, las ganas de estar solo, la mesa, el cenicero, apagar sobre él la humeante colilla, apretar y arrojar el paquete vacío hecho ya un proyectil de bola de papel, y sentir nuevamente su inquietante presencia, su cariño, sus ansias, reclamando de nuevo, otra vez, mi atención.

Y fue en ese momento, en ese instante justo, cuando le dije:- ¿Quieres, si no te desagrada, hacerme un gran favor?

El brillo de sus ojos fue clara afirmación, y dispuesto esperaba cumplir mi indicación.

Y me dejó tranquilo, y como el mejor propio partió en su dirección, y sólo a media tarde comprendí una vez más que hay cosas que ninguno podemos delegar.





*-El bueno de Mahandry cumplió con toda la disposición y obediencia de la que es capaz las indicaciones que se le habían dado, pero ciertamente parece que exceden a su cotidiano buen hacer, no trajo exactamente las entradas de los toros que para la próxima feria se le habían encargado, y lo que es más sorprendente, un mandado secundario y simple que no consistía más que en hacerle una pregunta, por otra parte expuesta numerosas veces ante él en este blog, y que no era otra que la que después si son pacientes descubrirán, a Salvador Boix, el apoderado de José Tomás, en los encuentros digitales del Diario El Mundo. Pues bien, el ínclito Mahandry una vez planteada la pregunta a pie de dictado fue tan atrevido de firmar no solo con su nombre, sino también con su supuesto apellido, a las pruebas me remito:



http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2008/04/3011/

17 de noviembre de 2007

ALEGÓRICAS PARADOJAS (O VICEVERSA)

El encantador Mahandry me ha hecho una nueva y desconcertante revelación, pienso que debe recordar el estado en el que me dejó sumido su última llamada y esta nueva me ha llegado a través del correo electrónico.
En la agradable misiva, y con el tono afable en él habitual, me desvela que durante una reunión teosófico-mediúnica entró en contacto indirecto con Ignatius Press y que aprovechando tan extraordinario suceso incurrió en la osadía, él humildemente la define como atrevimiento, de mostrar su extrañeza al eminente critico, sobre como había pasado por alto, en las notas y comentarios a la obra de Chesterton, la posibilidad de interrelacionarla con la producción de Azorín, que aunque a algunos pueda parecernos sorprendente, Sabanduky la intuye reflejada en algunas esclarecedoras descripciones de ambos, de las que me propone como ejemplo: "Las blancas nubes sobre el cielo azul" de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz y aquella otra de Gilbert "El sol de la tarde comenzaba a descender a occidente".


*¿Paradójico o alegórico? Para mi, al menos lo de la extraña reunión, críptico y misterioso. Lo del contacto indirecto han de ser cosas del oriente, tan ignotas para mi...y tan familiares a él.

7 de noviembre de 2007

SECUELAS

El fraternal y simpático Mahandry, con su intrigante y extemporánea llamada, me obligó a recordar pensamientos de Émile Michele Ciorán, aunque sólo fuese a través de las más reconocidas y celebradas de sus notorias máximas, con el tiempo siempre presente en lo profundo. Al fin y al cabo al colgar estos ingenuos post no pretendo más que entretenerme, dejar pasar el tiempo, E.M.C lo expresó con rotundidad y humor :"Mi misión es matar el tiempo y la de éste matarme a mi a su vez, se está bien entre asesinos".
O aquel otro pensamiento suyo que muchas veces, y siempre de manera incomoda, recuerdo: "Tenemos la impresión de poder hacer mejor lo que los otros hacen. Desgraciadamente no tenemos el mismo sentimiento hacia lo que nosotros mismos hacemos". O no hacemos, por desidia, por miedo...