13 de enero de 2010

DESCOMUNAL








El pasado domingo cerro sus puertas la sevillana exposicion de un conjunto de obras escogidas (demasiadas para mi criterio si tenemos en cuenta las reducidas dimensiones de las salas del Museo de Bellas Artes donde decidieron colgarlas o amontonarlas sin argumento expositivo alguno) entre las inmumerables maravillas que atesoran las colecciones de la Casa de Alba. Sevilla cuenta con numerosos y excelentes espacios, perfectamente acondicionados, en los que estas obras hubiesen podido ser disfrutadas con mayor deleite, mejor iluminacion (algo fundamental en toda exposicion) y algun concepto o argumento expositivo, el que fuese menos el de almoneda que es lo que parecian los bajos del museo.


Aunque siempre hay similitudes que pueden hacernos pensar como la del parecido de las actitudes de la XVIII Duquesa de Alba (tan amante de rastrillos y mercadillos) con el arrumbe de cuadros de genios de la pintura universal como si en bodega de barco mercante nos encontraramos, pero seguro que ella ha disfrutado al ver asi estas obras fuera de sus casas. Asi nos lo hace ver la propia Duquesa en la carta que abre el catalogo de la exposicion (excelente y cuidada publicacion, por cierto) al decirnos: "Cuando mis amigos de la Consejeria de Cultura me plantearon la posibilidad de organizar una exposicion de las colecciones de la Casa de Alba en Sevilla senti una gran sorpresa y tambien una enorme ilusion, ya que era una gran oportunidad de poder mostrar a los sevillanos y a todos los interesados en el arte algunas de las pinturas y esculturas mas representativas de las colecciones que , a lo largo del tiempo, mis antepasados y yo misma hemos ido adquiriendo y cuidando con especial cariño; y todo ello ademas en un marco excelente como es el Museo de Bellas Artes de Sevilla."


9 de diciembre de 2009

26 de noviembre de 2009

SHERRY BOTTLE FACTORY CHIMNEYS



Desde muy pequeño, al subir a la azotea de la casa paterna, fijaba mi mirada en ellas. De las tres escapaba un humo blanquecino que me enseñó a distinguir la dirección en que soplaba el viento y claro, a la vez, mi propia ubicación en el espacio. Esta madrugada han apagado el último de sus hornos que aún estaba en activo. Los vientos siguen soplando pero hemos perdido unas altas, orgullosas y claras veletas.

14 de noviembre de 2009

ALECCIONADORA EMPATÍA


"Ahora sé que la mera presencia de un libro en una biblioteca, en una habitación o en una maleta no es algo inocuo o inocente. El propietario de un libro, sea quien sea, es víctima y beneficiario de su influjo... ¡aunque no lo lea! (quizá sobre todo cuando no lo lee). El libro, su estilo e historia, sus palabras y su mensaje irradia una misteriosa corriente que afecta a todos los que de un modo u otro, están en contacto con él."



Pasado el mediodía entraba por Medina, esa calle que abraza a mi teatro, y a una de sus puertas los camiones cargados con baúles y paneles y muebles de la escenografía, tras de ellos despistado mirando a ese paisaje un veterano actor de acentos argentinos, claros como la plata y dulces como el vos que usan los esas tierras (era y es, y esta tarde-noche pisando las tablas será más, aunque él y otro Sacristán pretendan hacernos ver que son menos, Héctor Alterio), alguna reciente lectura me impulsó a acercarme respetuoso pero como siempre impertinente y plantearle una pregunta: ¿Hay que conocer muy bien la identidad de un personaje para poder interpretarlo? No, fue su rápida respuesta, lo único que el actor debe tener presente es el papel que se escribió para el personaje. Creo que mi silencio debió parecerle síntoma de perplejidad y añadió: mira ahora a nuestro lado, seguro que ninguno conoce totalmente la compleja identidad de los personajes que andan representando y, sin embargo, casi rozan la perfección interpretativa.



* Cerrar un libro de d´Ors y mirar si son pares o nones mis entradas sólo para saber cual de los pasillos del teatro habré de recorrer hacia mi butaca.

31 de octubre de 2009

TOSANTOS Y DIFUNTOS


De entre todos los frutos de las amables y muy repletas cestas de presentes cargadas de manjares otoñales que en estos días llegan, agradeciéndolos todos, elijo las primeras las castañas, las más duras y más frescas y las que más rápidas de todas se dejen desnudar o al menos con muy menor resistencia que las otras, que todas las demás. Crudas, fuertes, prietas y duras me gustan las castañas. Con casi todos de los secos frutos gozo y disfruto pero las castañas, si cumplen las premisas antedichas, me llevan al deleite (crudas y frescas, no me gusta comerlas asadas, puede agradarme el tacto caluroso del cartucho que las guarde en días en que mis manos se sientan especialmente frías y ver y oler la niebla de su lento soasar inundar mi vecina plaza, pero esas, las asadas siempre terminan en alguna papelera, no así las crudas, las que salen buenas, me encantan, me apasionan). Son Tosantos de infantiles recuerdos sacrosantos.

Y en estas mismas fechas el Tenorio, no don Juan ni los don Juanes que hay legiones, el de Zorrilla, y versos caprichosamente escogidos que prefiero, como a las castañas, en las asperas vísperas de las omniumsantidades y de los recuerdos de los fieles difuntos, a la ahora tan de moda perforada e iluminada calabaza (aunque si he de ser sincero recuerdo también algún que otro maravilloso pastel elaborado con la cucurbitácea de estudiantiles y televisivos recuerdos).



Llamé al cielo y no me oyó.

Y pues sus puertas me cierra,

de mis pasos en la tierra

responda el cielo , no yo.




* Y Mahandry disfrazado de niña bruja proponiendo trick or treat, y viendo mi indiferencia me aconseja que me empache de marrón glacé que sabe bien es confitura que detesto, en fin.