19 de diciembre de 2008

EL SOL DE ABRAJANEJO



Desde hace ya unos días me mira con descaro, esta fotografía, yo vi al que la tomó, aunque él no me veía. Y ese sueño, no un sueño repetido sino ese, se sigue sucediendo, se aplaza una condena, se suspende y se vuelve a aplazar continuamente y me absuelve un sol que no se pone.

6 de diciembre de 2008

A POR PAN Y TABACO


Salí a por pocas cosas: tabaco, pan, la prensa y a tirar la basura. Compré por aquí cerca lo que necesitaba pero algo más traje bajo mi brazo, fácil es imaginarlo, un libro. Han colocado muy cerca de casa casetas con libros de saldo y ocasión y aunque intente evitarlo hacia ellas me empuja una grata querencia.

Hace unos días y en otra alameda, algo más vieja y alejada, de montones de libros esparcidos sobre lonas en el suelo hubo uno de ellos que quiso acompañarme, o buscaría cobijo, o yo decidí adoptarlo, fue "El golpe de Estado de Guadalupe Limón" el que conmigo vino a casa, y esta mañana ha sido "Filomeno a mi pesar" el que me ha acompañado, lo leí hace ya mucho tiempo, cuando su autor con él fue galardonado con el Planeta (es posible que sea una de las obras de más calidad literaria a las que Lara, aquel curiosísimo y hábil editor, decidiera otorgarle el premio) y dejó en mi gratísimo recuerdo, pero no lo conservo entre mis libros, han sido ya tantas las mudanzas. Ahora de nuevo está conmigo.

Por alguna razón, no hace mucho tiempo, hablaba yo con alguien del autor de estos libros y no me resultó extraño coincidir en que podría haber sido el más justo aspirante al último de los Nobel que tocó a un español, no lo tuvo, son cosas de los premios, y además me parece que su nombre honra la nomina de los premiados con el Cervantes, premio que Cela, con gran disgusto, no recibió hasta tres años después de ser agraciado con el Nobel.

Repito cosas de los premios y sus curiosas cocinas. Por alguna de estas mesas andan olvidados unos aburridos y lánguidos "Rabos de lagartijas" que ni aún porque su autor haya sido al que le correspondiese por turno el último Cervantes creo que pueda terminar de leer algún día (cosa rara en mi, intento hasta el final buscar algo que me sorprenda, con este no he podido).

A por pan y tabaco, libros, premios y recuerdos mezclados que no sé porque azar me han traído a la mente otro libro perdido ( u olvidado, abandonado...), este de Miguel Delibes (prefiero y me dice mucho más Torrente pero lo considero como uno de los Grandes) "377A Madera de héroe",
a ver si tengo suerte y esta tarde lo encuentro.

3 de diciembre de 2008

ALZHEIMER A LOS 30 AÑOS


Estos días con motivo del 30 aniversario de la Constitución se está ofreciendo en todos los medios de comunicación una amplia campaña publicitaria institucional para celebrar la efeméride y no deja de parecerme curioso que los mismos promotores de leyes de memoria histórica, los responsables de la campaña, hayan diseñado un anuncio televisivo en el que vemos a un Jefe del Estado, treinta años más joven como todos en aquel momento, firmando un ejemplar de la Carta Magma, que cuidadosamente se oculta en la imagen.


El archivo del Congreso de los Diputados custodia el ejemplar único del texto original de la Constitución firmado por los presidentes del Senado, del Congreso y de Las Cortes, y por S.M. el Rey en la solemne sesión de sanción del 27 de diciembre de 1978, así como un lujoso ejemplar, manuscrito e iluminado por Luis Moreno, que contiene además de las firmas del Rey y de los presidentes de las Cortes, Senado y Congreso de los Diputados, las de todos los diputados y senadores de la legislatura constituyente.






Una vez más, con nuestro habitual y peculiar uso de la memoria selectiva, se pretende escamotear el escudo que encabeza los citados textos, el oficial en aquel momento y que no fue modificado hasta fecha bastante posterior (en el 81 creo recordar), de igual manera que se cuida mucho, en todos los ámbitos incluido el universitario, no hacer referencia alguna a que para la elaboración de esta (al parecer intocable e irreformable) Constitución no se convocaron de manera formal Cortes Constituyentes. Cosas nuestras y de nuestros curiosos procedimientos mnemotécnicos. ¿Inmadurez, miedo o Alzheimer ?

16 de noviembre de 2008

HEDOR A CLOACAS


Caía la tarde del pasado viernes cuando mis manos cerraban, tras haber disfrutado con su lectura, las duras pastas (no menos lo es su interior) del libro de Montero Glez que novela con ritmo canalla el atentado a Alfonso XIII el día de su boda.

Tenso y hábil en las maneras de contar el autor nos trasmite con increíble fuerza narrativa las negras y apestosas entrañas de ese perro putrefacto que son los servicios secretos de un Estado, por desgracia el nuestro.

Cafre y descarnado retrato, perfectamente dibujado, el de un teniente Beltrán magistralmente incrustado en el Madrid de su época: "A finales del siglo XIX el joven Beltrán se alistó en la Guardia Civil. Dónde iba a estar mejor si allí podía mentir, estafar, asesinar y encima por todo ello premiaban. Así que muy pronto se distinguió por sus ideas, malas como un dolor. Así se fue forjando la leyenda de el guardia civil modelo, ideado por el duque de Ahumada, fundador de un cuerpo que mantuvo durante años el hedor corrupto de la represión. Paso corto, vista larga y mala intención era su lema."

Pero como casi siempre las imposibles casualidades, tras la cena y sentado a la mesa de camilla, jugando con el mando a distancia de la televisión, pasando sin interés por un canal y otro, dejo una de las cadenas nacionales en una de sus interminables pausas publicitarias, me levanto y al volver a la mesa mi sorpresa: en la televisión están entrevistando a Luis Roldan, si el que fue director de la Guardia Civil con Felipe Glez, curioso. Como la macabra broma de ese Roskopf siempre atrasado, que más que retrasar regresa.

Y de fondo, en las tabernas de un Madrid que aún existe, los cantes de Torre y de Chacón, los carteles de toros en las paredes...y por supuesto los espejos. Lean "Pólvora Negra", tiene el sabor de las almendras amargas.

13 de noviembre de 2008

GRUTESCOS


Suelen recordar en Sevilla una curiosa anécdota que gustaba referir, no sin deleite y personales contribuciones, don Joaquín Romero Murube, que ocupó el cargo de alcaide-conservador del Alcázar sevillano allá por fines de los 40 y primeros de los 50 del pasado siglo, en ella narraba con especial facundia una ilustre visita al incomparable edificio.

Una muy bella muchacha actuaba de bailarina en un cuadro flamenco especializado en amenizar las noches de gala. Cierto día de mediados de los 40, con motivo de la visita a Sevilla de Abdullah, monarca jordano, se organizó un festejo en los jardines del antiguo palacio árabe. Contrataron a tal fin al grupo donde bailaba esa muchacha y el rey se mostró de lo más complacido por aquel ambiente tan propiamente moruno y por los vistosos agasajos que le tributaban. Parece ser que Abdullah le prestó una atención especialísima a la guapa bailarina y quiso conocerla, de modo que una vez terminada su actuación fue invitada a que acudiera a la jaima real que habían montado en los jardines. La muchacha se sentó al lado del rey moro con cara de no saber de qué iba la cosa. A través de un interprete, que traducía con fidelidad de eunuco todo lo que Abdullah le decía, la bailarina escuchó palabras que debieron sonarle a antiguas tonadillas de género procaz. Escucharía, por ejemplo, lindezas tales como que la luna se hundía en la alberca de la misma forma que una mirada dentro de otra, o que la brisa murmuraba entre las flores con aromas de requiebro, o bien que las estrellas copiaban el brillo de los ojos de los amantes. Cosas así de exquisitas. La bailarina no sabía qué cara poner, y ante el silencio que se produjo después del inspirado recital de Abdullah, contestó con una aclaración lapidaria: "Servidora no folla."

Y he pensado que tal vez algún día una escena parecida a esta pueda producirse bajo la cúpula recién decorada por Miquel Barceló que cubre la sala de la Alianza de las Civilizaciones del edificio de las Naciones Unidas.

5 de noviembre de 2008

NO SIEMPRE SE EQUIVOCAN

Hace años Kenneth Galbraith afirmó en una entrevista que una cosa que no suelen tener en cuenta los historiadores es el peso tremendo de la pura y simple tontería humana, la capacidad de provocar estragos catastróficos de la que están dotados algunos imbéciles que ocupan posiciones muy altas de responsabilidad en la política, en la economía o en la guerra. Se trata de una idea difícil de aceptar, porque es aterradora: preferimos pensar que los autores de los grandes desastres actúan empujados por un cálculo de inteligencia malvada, ya que eso nos deja pensar que en el fondo de todo hay un propósito coherente, una decisión premeditada y de algún modo invencible. Nos tranquiliza creer que quienes están muy por encima de nosotros, quienes tienen en sus manos el porvenir de nuestras vidas, están dotados, lo mismo para el bien que para el mal, de atributos intelectuales superiores. Pues no: los amos de nuestro destino, los que rigen el mundo, pueden ser mucho más tontos que nosotros, pueden cometer los disparates más dañinos no por maldad, sino por estupidez, con la mejor intención, con la convicción impávida de estar actuando en nuestro beneficio. lo peor de todo es cuando se mezclan las acciones de los tontos y de los malvados, cosa nada infrecuente en la historia.
Y esto a mi sólo me demuestra que los economistas, cuando no se dedican en exclusiva a hacernos más oscuras las materias objeto de su estudio, esto es cuando se alejan un poco de la terminología económica, no siempre tienen necesariamente que equivocarse, y como en lo anteriormente expuesto por Galbraith pueden hasta demostrar un no pequeño conocimiento de lo que es la condición humana.

2 de noviembre de 2008

DE EL MIEDO A LO SENSATO




Hay cosas que debiesen ser tan sencillas, y tan complicadas, como abrir las páginas de este librito, leerlas e interpretarlas...