23 de mayo de 2008

DENCI


Allí quedó el amigo, para siempre,

su humana y fuerte voz en los guachinches,

jerezana, palmera y chicharrera,

de San Miguel de Abona ayer me llegó el frío...

el Teide y la Orotava,

los recuerdos, mi niño, los recuerdos.

22 de mayo de 2008

ESPERADAS REACCIONES

Podría justificarme achacando mi iracundo estado a las incomodas molestias de la espalda, pero eso no está bien, ni mis públicas quejas ni la irascible reacción hacia el bueno y paciente Mahandry, he recibido mensaje suyo en el que sin expresarlo abiertamente, entre nuevas preguntas y algunas reflexiones impregnadas de un poso melancólico, se le ve más que triste dolido.
Comienza con agradecimientos fríos y formales por descifrarle y despejarle sueños y dudas, me informa en tono taciturno y mohíno que nunca más volverá a equivocar los nombres ni las obras de dos ya amigos suyos (así me los define) como ahora son Herman Melville y Edgar Neville, del de Nueva York me dice que aun disfrutando mucho con su prosa (y aprovecha para hacer unas malévolas comparaciones entre mis dolencias y las que sufría el capitán Ahab, no cambia) le produce más placer la lectura de Nathaniel Hawthorne (sutil que se nos vuelve Sabanduky) y del madrileño cuenta que ha conseguido, no sé por que extraños cambalaches, toda su filmografía remasterizada, ¿?, pero que sólo ha tenido tiempo de visualizar (sic) La Torre de los Siete Jorobados en la que ciertamente encuentra similitudes escenográficas con su memorable sueño.
El halo de amargura va perdiéndose lentamente conforme entremezcla en el escrito pormenorizados relatos de nuevas trapisondas en las que no se explica como ha podido verse involucrado, y hacia el final, parece que ya bastante repuesto, me pide con indisimulada alegría haga todo lo posible por ofrecerle el máximo de información de la que yo pueda disponer sobre ese tal Villalón, ese según él pobre poeta que alguna vez quiso ser ganadero, o viceversa, no le quedó muy claro.
Prometo desde aquí solemnemente hacer lo que pueda por aumentar sus dudas, al fin y al cabo nos lo merecemos.

21 de mayo de 2008

IN COLUMNA FORTIS STABO


Fue el domingo al volver de la vieja alameda, con la prensa y los libros bajo el brazo, ya casi aquí, muy cerca de la casa, en Tornería sentí rozar el torno, saludando a Rosi y a Maruja junto a la puerta de la heladería, los besos, los cumplidos, la referencia al tiempo (esta vez de verdad si es primavera, cambiante, fría y lluviosa y calurosa) y de una forma ingenua, como sin darme cuenta, me referí a mí espalda, sin llegar a la queja alerté a los demás de mí molestia.

La tarde como tantas me pasaba entre los suplementos de los periódicos y en la columna el tenue picotazo, una gota monótona golpeando, un pinchar sordo, aparté de mi la prensa, busqué abrigo en las páginas del ciego, lo hojeé sin un camino cierto, saltando de una senda a una vereda, de vez en cuando entre la maleza, en semisombras, vi pasar al tigre y puede que siguiéndole acabé en su poesía, las tardes, los espejos, los ciclos, el río...Sabéis que no es la parte que más gozo de su obra, pero fluyó el recuerdo, de algún sitio, de alguna circunstancia, emanaron los versos concordantes, articulados por el otro poeta que quizás casualmente o tal vez por azar hace poco pasó por el jardín dejándome esta analgésica receta:


Y tú, rosario de huesos, columna vertebral,

que no desgranará ninguna mano,

aleja de nosotros esa hora enemiga,

roguemos por el río que nos siega la vida

y hacia nuestras pupilas inquieto se apresura.


J.S.



* Nota aclaratoria para el inquieto, confuso y a lo mejor por eso actualmente nervioso Mahandry Sabanduky: Las iniciales J.S. al pie de los versos no corresponden a Jaime Salinas, no, sino al montevideano Julio Supervielle, si el mismo que hace días estuvo con nosotros entre los pastizales con las vacas. Y sobre el encabezamiento de la entrada no empieces a enredar con el monumento funerario a Granero, la sevillana calle mármoles, algún bar de ese nombre en tiempos frecuentado, no, Mahandry,no, acuérdate de la capilla del colegio que tan raras veces visitabas. No, Mahandry, no, las columnas de la fotografía no son las que se llevaron del templo de la calle mármoles a la Alameda, ni esa era la alameda a la que yo me refería, estas están cerca de Soria, animal, no ves el páramo y la luz de ese cielo. ¡Qué cruz!

19 de mayo de 2008

VAQUITAS


Días atrás comencé una serie de pots relacionados con las imposibles casualidades, algo poco casual, venían ellas provocadas por un principio, incardinadas a una personal secuencia, encadenadas, enlazadas, enraizadas en pretéritos errores.

Y esta de hoy va a tomar otra de las sendas de una cualquiera de las bifurcaciones de los caminos del jardín, que entrelazándose conducen más lento o menos rápido a la zona de los establos y a los cercanos pastizales. Causas, efectos, misivas que han llegado procedentes de Virginia interesándose en la materia pecuaria, en todo lo relativo a la salud, el carácter y el comportamiento de la cría bóvida, la influencia de la alimentación en la suavidad de su pelaje y alguna otra cuestión de orden menor como la posible rentabilidad de la explotación, por procedimientos exclusivamente ecológicos, eso si, de un híbrido de la variante charolesa de tales criaturas con el cangrejo violín, si del que se arrancan las exquisitas bocas de la Isla. Aquí le dejo un resumen o extracto de esas prosas encontradas al sabio virginiano por si pudiesen serle de alguna ayuda.



"Cuando, acompañados por el poeta Jules Supervielle, entramos en la casa del pintor Marc Chagall, vimos que era una vaca quien nos había abierto la puerta. Ya dentro, vacas por todas partes: sobre los armarios, sobre las mesas, sobre las sillas, sobre los libros...

-Pero su estudio , Chagall, es más bien un establo.

Y pienso que él se cree más pastor que pintor. Pero no, hay que desengañarle. Hay que decírselo muy claro: él es tambien una vaca. Una de esas vacas que el bueno y grande Fernando Villalón hubiera adquirido a cambio de una isla, un olivar o un pico de montaña: con los ojos verdes, luminosos, capaz de dar a luz toda una raza de toros andaluces con pupilas de estrella

-Hay que amar a las vacas-nos dice Chagall alargando el hocico, sin duda porque su madre abrevaba en el Don, y su abuela, por parte de la misma, había sido una hermosa cornúpeta, robada por los rusos a unos mercaderes kirguises-. Hay que quererlas mucho. Para mí, el universo entero está poblado de ellas.

Efectivamente, en aquel mismo instante una preciosa vaca de ojos verdes se bajaba de un Ford y llagaba a nosotros atravesando el jardín. "Muuu", dije yo, dándole la mano. Ella mugió también. Y todos los demás hicieron lo mismo con tristeza.

-Vacas, vacas, nada más que vacas.-Sí, es verdad.

-Vacas.

-Adiós.

Ya por los bulevares, solo, mientras caminaba extrañado de que siendo una vaca me dejasen andar por las aceras, iba pensando que me había olvidado decirle a Superville que las vacas de Chagall, llenas de humanidad y sabiduría, por saber del cielo, de la luna y las estrellas, porque han descendido por las vertientes luminosas u oscuras, verdes o secas de nuestra alma, porque no ignoran lo que tiembla en el Norte, en el Sur, en el Este y en el Oeste (sobre todo en cierto Oeste cinematográfico), porque nos hablan en el sueño con una tristeza cabeceante de barca abandonada, y serian capaces de dejarse decapitar ante el crepúsculo, merecen todos nuestros respetos".



RAM





Creo muy necesario hacer hoy una nota aclaratoria destinada a evitar las confusiones a las que tan proclive es el bueno de Mahandry, sé de su veneración a las vacas, por su origen y tradición él no sólo ama a las vacas sino que las venera, para él las vacas son sagradas, y por lo mismo me veo en la obligación de dejarle claro que RAM no es una de esas por él detestadas empresas dedicadas a la innoble explotación de los productos de origen vacuno.

18 de mayo de 2008

ZARPAZOS Y MAULLIDOS


Un comentario cinematográfico-gatopardesco a una de mis últimas entradas, mi respuesta al mismo con referencias lampedusianas, tratar insistentemente el tema de las imposibles coincidencias y de pronto y de nuevo esa extraña inquietud en la forma aparente de la casualidad.

La tarde, los cafés, revistas literarias que recuerdan, reviven usando como escusa una redonda cifra, un nuevo aniversario. Lampedusa falleció en su cama la madrugada del 23 de julio de 1957, siempre había cortejado a la muerte, al igual y de la misma forma que su antepasado don Fabrizio de Salina. Murió tras escribir, en sus últimos tres años de vida, el libro que su trágico destino le impidió ver publicado y gozar del fenómeno editorial en el que se transformó a partir de su aparición en 1958 (editorial Feltrinelli). Al año siguiente la novela ganaría el premio de narrativa más importante de Italia, el Strega. En 1960 se habían publicado ya 52 ediciones y en el 63 Luchino Visconti potenciaría el fenómeno filmando la extraordinaria versión cinematográfica en la que el príncipe de Salina es encarnado, inolvidable y magistralmente, por Burt Lancaster.

La vida de Lampedusa fue un largo esfuerzo por comprender el mundo y su extraño sitio en él, había viajado por toda Europa, leía sin cesar literatura europea, sobre todo las grandes novelas inglesas y francesas. De los libros de Jane Austen decía: "No ocurre nada, gracias a Dios". En esta aparentemente inocua fracecita se explica en parte todo lo que en él es un anhelo y a mi me recuerda actitudes y poses ante lo que se pierde, lo que desaparece, lo que vemos hundirse lentamente, pero sin olvidar que los rasgos con los que magistralmente Lampedusa define al personaje, con las lineas que nos lo dibuja y se dibuja a si mismo, son los de un hombre que no sabe engañarse. Ahí es donde creo que está todo.


Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna que tutto cambi.

Mi sono spiegato?


*¿ Siempre comparamos el archiconocido aforismo lampedusiano con frases de Stendhal, al que sabemos que admiraba y sobre él que versa el resto de su escasísima obra, pero no recuerda también inquietantemente al Orwell de Animal Farm y su no menos conocida máxima: todos los animales somos iguales pero unos animales somos más iguales que otros?

17 de mayo de 2008

PRIMUM

Dicen que un día andaba Belmonte por Sierpes con unos amigos y viendo a un chaval delante de él, preguntó: "¿Quién es ese chiquillo?", ¿Es un bailarín?". "No, -contestaron sus amigos- es de Paula y dice que quiere ser torero". "Pues que me lo traigan a Gomez Cardeño que quiero verlo torear" dijo Belmonte. Así fue (comenta años después Rafael) el chofer de Belmonte iba a Jerez al barrio de Santiago a recoger a aquel chiquillo para llevarlo a la finca del viejo torero. Así aprendió Rafael a torear bajo la atenta mirada del viejo maestro, que le aconsejaba y enmendaba defectos. Cuentan que ver torear a Paula fue uno de los mayores deleites de Belmonte en sus últimos años de vida.

16 de mayo de 2008

CORCHERO


En más de una ocasión he hablado, paseando por el jardín, de lo inquietante de las coincidencias y ayer sin ir mas lejos ocurrió una de ellas. Comenzaba mi entrada: La luna de los lunes, del pasado y de otro mas remoto. Recordaba con nitidez, he reconocido muchas veces mi torpeza manual pero no tengo mala memoria, que la corrida del 12 de octubre del 87 en la Maestranza fue un lunes. El comentario de mi hermana citando los versos de Paco Montero me hizo dudar de mi recuerdo y quise situar ese poema en uno de sus libros "Ovaciones en mi albero" (sentí revividas las imágenes de su presentación en la bodega de La Concha con Paco, Paula y Matias Prats, padre, que lo prologaba) pero al buscar la reseña del libro en Internet me di cuenta de mi error, fue publicado en el 86 y por tanto no podía incluir ese poema. Pensé que los versos aludidos "No se le pude cantar, puede más que la palabra..." aparecieron en un articulo en el que el poeta cañaílla agradecía al gitano el brindis del quinto toro, el de la faena mágica, y que fue publicado por ABC. Pero intentando encontrar este articulo me topo con una de las innumerables loas a la faena inmediatamente anterior a la del día del Pilar en Sevilla, el lunes 28 de septiembre de 1987 en la ultima de las corridas de la feria de otoño de Madrid, con Corchero, el toro sobrero de Marinez Benavides, después de diecisiete años de haber confirmado su alternativa (que tardo otros diecisiete años en confirmar, otra inquietante coincidencia, esta vez numérica) el gitano hizo realidad el sueño, el sueño que soñó Juan Belmonte al verlo torear uno de sus novillos una tarde en jerez en mayo del 58.



Lienzo con sombras y luces,

negro miedo que me asombra,

que sobrecoge el tendío,

capote de azul envés

desbaratando el sentío,

cuando sueña Rafael.