14 de marzo de 2008

LOS PANDILLEROS Y EL GATO

Anoche, un poco asqueado y bastante aburrido, observando a las distintas pandillas de colaboradores de los llamados programas de análisis político, y como diseccionaban e interpretaban los resultados de las elecciones del pasado domingo (alguno justificando alegre e irresponsablemente la derrota del partido al que hasta el viernes no disimularon su apoyo, pues dicen que gana votos y escaños: ¿y qué?). Nada de interés.
El tedio que en mi estaban produciendo las caricaturescas interpretaciones de algo tan previsible (la constatación, a través de los votos, de la división de las preferencias de la gran mayoría del cuerpo electoral, más del 80%, entre los dos grandes partidos nacionales, la casi desaparición de la representación parlamentaria de la izquierda, y la férrea fidelidad del voto de las derechas nacionalistas CIU y PNV, dejando de lado quizás lo único que pueda tener cierto interés para el análisis, la procedencia del voto que ha hecho posible la consecución del escaño por Madrid a UPyD), la machacona repetición de datos ya de sobra conocidos y la intuición de que la situación y las actitudes de la pasada legislatura se prolongaran durante esta, me hicieron ir cambiando de cadenas para ver si encontraba alguna emisión más soportable. Y el azar, la casualidad o la providencia quisieron que parase en una de las cadenas comerciales (no financiadas con dinero publico) y que esta estuviese en ese momento emitiendo la cinta "Gangs of New York", no dure mucho viendo las descarnadas y humanas peripecias de los personajes ideados por Herbert Asbury (ridículamente interpretados por Leonardo Dicaprio y Daniel Day-Lewis, peor el primero), pero me pareció curiosa la similitud de el submundo mafioso de fines del S XIX con actitudes, bastante más suavizadas en las formas pero con identidad de fines, de los actuales grupos de manipulación y pastoreo de voluntades, diferencias más de medios que de resultados, nada nuevo.
En la obra cinematográfica de Martin Scorsese hay alguna parte con la que he disfrutado, no se encuentra esta película ubicada en este espacio, pero la fragmentaria revisión de ayer me hizo recordar su estreno, hace más o menos cinco años, y como de vuelta a casa comentaba con mi mujer que esa trama me era familiar. A los pocos días, soy bastante cabezota, me fui hacia uno de los tomos de las obras completas del Ciego, al ir disfrutando del escudriñe de sus páginas, yo rebuscaba pendiente de Willian Poole (el carnicero), de John Morrissey, pero fue otro, precisamente Paul Kelly, el que me condujo hasta Monk Eastman, reviví por unos momentos la urbana batalla de Rivington. No eran imaginaciones, yo había conocido una versión de la obra de Asbury que Scorsese convirtió en imágenes, en la Historia Universal de la Infamia hay un cuento que la rememora: "El proveedor de iniquidades Monk Eastman", que Borges termina de esta forma: "El cuerpo de Monk Eastman apareció en una de las calles centrales de Nueva York. Había recibido cinco balazos. Desconocedor feliz de la muerte, un gato de lo más ordinario lo rondaba con cierta perplejidad".

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